Un Madrid enorme venció al Espanyol (4-3) en el Bernabéu en una noche memorable.
El equipo de Fabio Capello se ha abonado a las remontadas y contra el Espanyol tuvo que superar un 1-3 en contra. Ese fue el resultado con el que se llegó al descanso. Con el 1-3 en el descanso todo parecía perdido.
Los catalanes se mostraban como un equipo compacto en defensa y demoledor en ataque: tres veces llegaron a la portería de Casillas y tres goles marcaron.
Al Madrid no le quedaba otra que apelar a la épica. Necesitaba tres goles para seguir enganchado a la Liga y a fe que lo logró en una noche delirante en la que la grada del Bernabéu botó de felicidad por primera vez en mucho tiempo.
En la primera parte anduvo despistado el Madrid: sólo empezó a carburar cuando el Espanyol se puso por delante con dos goles inesperados de Pandiani.
Van Nistelrooy acortó distancias pero pocos minutos después Pandiani marcaba el tercero.
La Liga se esfumaba entre los dedos y no parecía factible otra remontada como la del Sevilla: la flauta suena una vez; dos seguidas parecía mucho.
Pero la flauta volvió a sonar: lo del Madrid ya no parece cuestión de suerte. En la segunda parte jugó un fútbol de altura, potente, aguerrido, decidido y veloz. Y tuvo mérito porque el Espanyol no se arrugó en ningún momento. El Madrid salió como un huracán y antes del cuarto de hora del segundo tiempo empató a tres. Buscó el cuarto pero éste se resistía hasta que Higuaín marcó a un minuto del final y la locura se desató en el Bernabéu. En Chamartín están convencidos de que ganarán la Liga, que no puede estar más emocionante.

Higuaín: “Es el gol más importante de mi vida”