
Como era de esperar los jugadores madridistas recibieron una sonora pitada por el ridículo de Alcorcón en la Copa del Rey al inicio del partido. Pero el Real Madrid tiró de orgullo para imponerse al Getafe por 2-0 en un partido que se ponía complicado con la expulsión de Raúl Albiol antes de la primera media hora de encuentro.
El juego de los de Pellegrini estaba sometido a un riguroso examen, pero a sabiendas de que las criticas podrían no cesar, el fútbol seguía siendo pésimo, sin fluidez y con las bandas desaprovechadas. El Madrid tocaba la pelota pero no jugaba a nada, no hay estilo, fue un partido insípido. Solamente Kaká lideraba la escasa ofensiva blanca.
En la segunda parte, fue algo mejor porque llegaron los goles, Gonzalo Higuaín jugaba con espacios, el argentino fue una pesadilla para la zaga getafense y aprovechó una indecisión de la defensa visitante para fusilar a Ustari. Los de Michel no reaccionaban y el ‘Pipita’ marcaba el segundo para sentenciar la contienda.



























































