El oscuro mundo de las primas a terceros en el mundo del fútbol ha disparado las alarmas a la Agencia Tributaria, que prefiere no perseguir una clara infracción fiscal. Las primas o maletines no son más que ingresos que escapan de cualquier control por parte de Hacienda.
Los jugadores que han admitido públicamente haber recibido un premio económico por parte de un club que no es el suyo por vencer en un partido importante se cuentan por decenas e incluso hay dirigentes que han admitido que pagarían primas a terceros si con ello contribuyeran a la consecución de sus objetivos deportivos. ¿Por qué no se actúa?
Los estatutos de la Federación Española de Fútbol, lo que podríamos denominar como las leyes del fútbol, contemplan en el punto primero de su artículo 103:

los que intervengan en acuerdos conducentes a la obtención de un resultado irregular en un encuentro (…) serán sancionados como autores de una infracción muy grave”

Esto significa que, si el Comité de Competición probara que algún club ha estado implicado en un apaño de esta naturaleza, se le restarían tres puntos en la clasificación, se inhabilitaría por un periodo de entre dos y cinco años a los dirigentes o jugadores implicados y se impondría una sanción económica que oscilaría entre los 3.005,6 euros y los 30.050,61.
El debate que se ha suscitado a cuenta de todo el trasiego de los maletines gira en torno a si sería conveniente legalizar los pagos cuando sean por ganar, pero nunca por perder.
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