El Sevilla se cita con el Barça en la final de Copa

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Rami celebrando un gol
Si el Barça puso dos pies en la final de la Copa del Rey derrotando al Valencia por 7-0, el Sevilla podríamos decir que tiene uno y medio tras vapulear por 4-0 al Celta. El Sánchez Pizjuán tiró del carro y el equipo respondió a las mil maravillas. Los de Unai Emery son expertos en superar eliminatorias y en lo que va de competición acumulan un 20-0 favorable que da miedo.

Gran Sevilla

Anoche fueron los que pusieron el fútbol, las ganas y el orden. Merecieron ganar por una buena renta porque aprovecharon los errores del rival, y eso que se dejaron un penalti por el camino cometido por Sergi Gómez sobre Vitolo.

Quien sí acertó fue Adil Rami, que se elevó más que nadie a la salida de un córner botado al filo del descanso. El francés cabeceó el balón a la perfección y lo envió lejos de los dominios de un Rubén Blanco que se había lucido minutos antes para detener el penalti lanzado por Kevin Gameiro.

Doblete de Gameiro

El delantero galo se quitó la espina clavada tras la reanudación. Suyos fueron el segundo y el tercer gol, que llegaron en los minutos 59 y 62 respectivamente. Primero nos deleitó en un contraataque letal que acabó con un balón largo de Michael Krohn-Dehli que puso a prueba su velocidad. Se fue con potencia y se plantó ante Rubén Blanco para superarle con un disparo que acabó muy cerca de la escuadra.

Gameiro gol
El 3-0 fue posible gracias a otro balón largo, en este caso enviado por un Éver Banega que ve el fútbol a las mil maravillas. Gameiro exprimió su velocidad punta y definió con clase, esta vez optando por un disparo raso que se coló por debajo de las piernas de Blanco.

Un ex en estado de gracia

La guinda al pastel, la que hace que los de Emery puedan afrontar el partido de vuelta muy relajados, la puso un ex del Celta. Krohn-Dehli, que no quiso celebrar el tanto por respeto a sus excompañeros, le ganó la espalda a los centrales y se hizo con un buen pase de Vitolo. Su definición fue buena porque amagó y esperó el tiempo suficiente para golpear el balón.

La semana que viene los gallegos intentarán dar la sorpresa en Balaídos. Eso sí, mucho tendrán que mejorar en defensa si quieren mantener la portería a cero ante un Sevilla que se siente como pez en el agua en eliminatorias a doble partido.

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