El estadio de Wembley volvió a acoger la final de la FA Cup siete años después de haber sido escenario por última vez del torneo del KO. Y, como en 2000, el Chelsea volvió a proclamarse campeón. Una preciosa pared entre Drogba y Lampard, a cinco minutos del final de la prórroga, le dio al Chelsea el único título nacional que se le faltaba en sus vitrinas desde la llegada del controvertido Jose Mourinho en el verano de 2004.
El partido no fue espectacular ni brillante, pero la incertidumbre del desenlace hizo mantener la tensión a los aficionados de ambos clubs. Además, los del ManU soñaban con hacer el doblete y dejar a Mourinho con las migajas de la temporada, es decir el devaluado título de la Carling Cup.
El partido, como muchos se encargaron de pronosticar en las casas de apuestas, se vio abocado a la prórroga, porque Petr Cech salvó sendas ocasiones de Rooney y Giggs y Drogba estrelló un libre directa a la madera de Van der Sar. Y en el tiempo extra todo hacía presagiar que tampoco se vería ningún gol. Sin embargo, una combinación entre Lampard y Drogba, en el minuto 118, culminó en gol, el que le iba a proporcionar la Chelsea su quinto título de la FA Cup de la historia, sin que el Manchester United tuviera ya tiempo para reaccionar e igualar la contienda.