26th Octubre 2008
Athletic de Bilbao, Gago, Higuaín, Iker Casillas, Sneijder
30
Buen partido el que se ha podido ver esta noche en el Santiago Bernabéu. Plagado de ocasiones, con emoción y con buen fútbol por momentos, Real Madrid y Athletic de Bilbao han hecho disfrutar a los espectadores. Al final, el gato al agua se lo llevó el conjunto blanco, pues venció por un ajustado 3-2.

Bernd Schuster alineó a Michel Salgado en detrimento de Sergio Ramos, castigado por sus declaraciones contra el entrenador y contra la plantilla. A pesar de ello, el conjunto blanco no se resintió en exceso, pues los problemas defensivos más bien llegaron por el centro de la zaga.

Sneijder inauguró el marcador en el minuto 12 tras aprovechar un gran pase de Heinze. Se quedó solo ante Iraizoz y le cruzó el balón con un potente disparo con la pierna izquierda. La tranquilidad llegaba al Bernabéu, algon inquieto tras los primeros minutos. Poco después, en el 28, Higuaín ampliaba la renta anotando el 2-0 con un buen remate cruzado con la pierna izquierda. Parecía que los blancos tendrían un plácido partido.

A partir de ahí el Athletic se fue hacia arriba sin miedos. Joseba Etxeberría, tan peligroso como siempre, se coló entre la defensa local para anotar el 2-1 cómodamente. Era el minuto 34. Diez minutos más tarde, en el 44, un penalti más que dudoso sobre Llorente era transformado por Iraola. Con 2-2 se llegaba al descanso y la pitada era monumental para el colegiado Álvarez Izquierdo.

La segunda mitad se inició con un vendaval madridista. Higuaín y Heinze estrellaron el balón en el larguero en los primeros compases del segundo tiempo. Fruto de ese empuje llegaría el 3-2 definitivo. Gago recuperó un balón en el centro del campo y se lo sirvió en bandeja a su compatriota Higuaín, omnipresente en el día de hoy. El argentino no se puso nervioso y definió a la perfección batiendo por bajo a Iraizoz.
A partir de ese momento las ocasiones se fueron sucediendo para uno y otro bando. El Madrid aprovechaba los contraataques para intimidar a los bilbainos pero sin acierto. La ocasión más clara fue para Llorente. El espigado delantero mando el balón al palo a 5 minutos del final. El Bernabéu respiraba tranquilo.
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