
El Real Madrid por fin consumó una victoria en Riazor ante el Deportivo de la Coruña (1-3), dando por terminada la maldición del estadio gallego, en el que los blancos llevaban nada menos que 19 años sin ganar, que se dice pronto. Una genialidad de Guti fue clave para lograr tres puntos vitales para seguir luchando en lo más alto de la tabla con el Barcelona, que parece insaciable.
Lo cierto es que los de Pellegrini llegaban con muchas bajas al peor campo posible, pero las numerosas lesiones de los madridistas resultaron lo de menos, pues Xabi Alonso, Granero, Guti y Kaká controlaron el partido sin mayores problemas, imponiendo su voluntad ante un Depor que acusó aún más sus bajas. Por ejemplo, la ausencia de Filipe Luis por la banda izquierda permitió al Madrid crear muchas internadas con gran peligro. Las llegadas tuvieron su premio en una buena jugada que acabó con el balón en la cabeza de Granero, que encarriló el encuentro con un buen disparo.
Sin embargo, el mejor detalle del partido sucedió en un fulgurante contragolpe, el balón llegó a Guti y cuando todos esperaban que fuera a disparar para batir al portero, sorprendió dejándole el balón a Benzema de un soberbio taconazo marca de la casa, con una clase impresionante. El canterano demostró una elegancia como pocos. El francés tan solo tuvo que empujar el balón ante la admiración de todos los allí presentes.
El partido se tranquilizó en la segunda parte. El dominio madridista fue algo menor, pero al Depor le faltaba un punto de ambición, tanto que el Madrid se sentía cómodo en el feudo gallego, tocando el balón al estilo del Barça. Solamente la entrada de Riki revolucionó un poco el juego coruñés, tanto que suyo fue el gol que daba esperanzas a los de Lotina, tras provocar él mismo un penalti. Pero al poco, el Madrid sentenció con otro gol de Benzema. Todo esto en el día en el que Raúl volvía a ser titular tres meses después.





























































