
Un punto en dos jordanas. Un triste balance para el equipo que más se ha reforzado esta temporada y que aspirar a ganar Liga y Champions. Quizás al Barcelona le sobra fútbol, pero le falta gol, mucho gol.
Empate a uno contra el un Racing de Santander que firmaba un empate desde el inicio del partido, demasiado expeditivo que hizo méritos para irse de vacío del Camp Nou.
Guardiola se la jugó dejando a Henry en casa y sorprendió a todos sentando en el banquillo a Messi, Iniesta y Touré. Seguramente para tenerlos frescos el martes ante el Sporting de Lisboa, pero no acertó con sus decisiones. Por contra, puso de titulares a dos chavales del filial: Pedro, un extremo diestro que muestra buenas maneras y Sergi Busquets, con Xavi y Keita en el centro del campo.
Los azulgranas sólo tuvieron dos ocasiones claras en la primera parte, pero la suerte del portero Toño impidió que se abriera el marcador. El Racing, como el Numancia en la primera jornada, cerrado atrás y esperando sorprender al contraataque.
En la segunda mitad, el colegiado se tragó un claro penalti de Pinillos a Iniesta. Después de que Pedro y Eto’o rematasen en dos jugadas distintas al cuerpo de Toño.
Messi salió por Ketia al cuarto de hora de la segunda parte como revulsivo y consiguió adelantar a su equipo al transformar un penalti por unas manos de Christian dentro del área.
La alegría duró apenas cinco minutos en el Camp Nou. Una falta lanzada por Garay la desvió Jonathan Pereira lo suficiente para engañar a Valdés y subir el empate al marcador. Los minutos que restaban el Barça jugó a la desesperada sin buena combinación de pelota.
El Barça no empezaba tan mal desde la temporada 73/74.

























































