
No es la primera vez que sucede y por desgracia no será la última. La corrupción en el fútbol continua siendo un mal cuando se llegan a las fases de ascenso, la compra de partidos parece estar a la orden del día. Meses atrás, Jesuli confesó que el Tenerife se dejó ganar para que el Málaga ascendiera a Primera, previo pago de una cuantiosa cantidad económica.
Pero en esta ocasión, la compra de partidos ha llegado hasta Segunda B, la división del fútbol modesto. Cifuentes, el portero del Cádiz, acaba de denunciar que el Real Unión intentó comprar presuntamente a 2 jugadores del equipo andaluz a antes del partido de los playoffs de ascenso a Segunda.
Concretamente le ofrecían 90.000 euros al futbolista y la misma cantidad a su representante por dejarse ganar en esa eliminatoria, en la que el Cádiz y el conjunto de Irún se jugaban el ascenso directo a Segunda División A. Finalmente lo consiguió el equipo andaluz por méritos propios.
Por otro lado, el conjunto guipuzcoano aún puede subir ya que en la primera eliminatoria de repesca ha eliminado al Sabadell. ¿Se merece jugar en la división de plata un equipo que intenta comprar méritos deportivos a cambio de dinero? Mucho me temo que no…




































































