
El Bayern de Múnich consiguió hacer lo que ninguno de los equipos restantes han logrado hacer en sus respectivos partidos de ida de los octavos de final de la Champions League: ganar por más de un gol y dejar finiquitada la eliminatoria. Los hombres de Jürguen Klinsmann lograron un espectacular 0-5 con un Ribery entonadísimo.

El estadio José Alvalade se vistió de gala para acoger unos octavos de final de la máxima competición europea. El campo estaba abarrotado por más de 50.000 almas dispuestas a ver un partido igualado que se decantara del lado de los portugueses. Sin embargo, ocurrió todo lo contrario.

A pesar de que los lusos no empezaron tan mal y vieron como Lahm les sacaba un balón bajo palos, lo cierto es que pronto el partido cambiaría radicalmente. A cuatro minutos para la finalización del primer tiempo, un mal pase atrás de Liedson fue aprovechado por Ribery para escaparse con una velocidad endiablada y batir al meta local sin demasiados problemas. Era el primero de la noche.

La segunda parte fue un auténtico recital bávaro. A los 11 minutos, Oddo ponía un balón en el área que Luca Toni dejaba para Miroslav Klose. El artillero alemán remató en fuera de juego pero el gol subió al marcador. Seis minutos más tarde, Ribery volvería a marcar, esta vez de penalti. Nadie discutió la decisión arbitral porque la acción de Rochembak sobre Lahm fue clarísima.
Cuando parecía que todo terminaría en un contundente 0-3, todavía llegarían 2 goles más. A falta de 4 minutos para el final, Toni aprovechó un excepcional centro de Ribery para marcar el cuarto. Ya en el tiempo de descuento, el propio Toni marcaría el quinto para desesperación de Paulo Bento. El público abandonaba las gradas con la decepción de saberse eliminados salvo milagro histórico.