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Cristiano, te has pasado tres pueblos

Cristiano Ronaldo Edimar
Cristiano Ronaldo no estuvo fino el pasado sábado. Perdió los nervios con demasiada facilidad y se dejó llevar por lo que él dijo que fue «un acto irreflexivo». Su agresión a Edimar, defensa del Córdoba, ha dado la vuelta al mundo y ha manchado su imagen. Las críticas no han dejado de lloverle en las últimas horas, aunque también es verdad que los más fanáticos no han tardado en defender lo indefendible con argumentos que no se sostienen por ninguna parte.

¿Justificable? No…

Dicen que el pobre aguanta patadas y agarrones cada fin de semana. Y es cierto, pero para eso está el árbitro, y debe saber que no es el único futbolista del mundo que siente el aliento de sus marcadores cada fin de semana.

La tarjeta roja fue más que merecida y ahora debería pasar unos cuantos partidos en la grada, reflexionando. Acciones como la suya no son un ejemplo para los niños. Todo lo contrario. Hacen que podamos pensar que en el fútbol y en la vida uno puede tomarse la justicia por su mano.


Eso no es así, por lo menos en un mundo civilizado. Los problemas se solucionan dialogando, no dando patadas y puñetazos. La sociedad ha evolucionado mucho en los últimos siglos, pero con agresiones como la del sábado a uno le da la sensación de que no estamos tan lejos del Paleolítico.

Un carácter insoportable

Cristiano es uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, eso nadie lo pone en duda. La lástima es que no sepa comportarse como es debido con los jugadores y los aficionados del equipo rival. Aunque haya pedido perdón, no es digno de un caballero. Y lo de sacarle el polvo al escudo de campeones del mundo camino del túnel de vestuarios ya ni lo comento, porque me parece que es algo que va con su personalidad, con su innata prepotencia. No es nada nuevo y sinceramente creo que es lo de menos.

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