El Sevilla frenó al Barça en el Pizjuán

Banega
La Liga vuelve a tener un color especial. El Sevilla se encargó de ello en un partido en el que le iba la vida, ya que continúan inmersos en una encarnizada batalla por la tercera y la cuarta plaza, las que te dan derecho a jugar la Champions League la temporada que viene. En estos momentos el Atlético de Madrid tiene 66 puntos y el Valencia 62, los mismos que los andaluces. Eso sí, los de Nuno Espírito Santo van con un partido menos, el que disputarán esta noche en Mestalla ante el Levante.

Primera parte azulgrana

El Barça desaprovechó una gran oportunidad en el Sánchez Pizjuán. Mandaba en el marcador por 0-2 y daba la sensación de que podía sentenciar en cualquier momento. En la primera parte no hubo otro equipo sobre el césped. El infierno sevillista que nos habían vendido no era más que palabrería. Los de Unai Emery estuvieron desde el minuto 1 hasta el 45 defendiendo en su campo. Nadie presionaba como si no hubiera mañana y cuando tenían el balón les duraba menos que un caramelo en la puerta de un colegio.

Messi y Neymar
Eso lo aprovechó Leo Messi para abrir la lata en el minuto 14. Lo hizo con una genialidad marca de la casa, con un toque sutil que cualquiera es capaz de hacer desde el sofá del salón. Encaró a Benoît Trémoulinas y no se lo pensó dos veces a la hora de colocar el balón en el segundo palo, lejos de los dominios de un Sergio Rico que ni siquiera se lanzó. Para qué.

El segundo subió al marcador a la media hora de juego. Una falta al borde del área terminó muy cerca de la escuadra gracias al guante que tiene Neymar en su pie derecha. El brasileño, como suele hacer en la canarinha, superó la barrera con facilidad y dejó clavado a Sergio Rico. El guardameta andaluz fue como una estatua, todavía más que en el primer gol.

Bravo facilitó la remontada

Los andaluces estaban tocados, pero no hundidos. Resistieron como pudieron y no encajaron el tercero. Además, justo antes del descanso encontraron un premio que pocos esperaban. Éver Banega se inventó un disparo muy lejano para batir a Claudio Bravo. El chileno se estiró para despejar el esférico, pero no puso los puños lo suficientemente bien y la intentona del argentino acabó en gol tras acariciar el poste derecho.

Tras la reanudación se vio otro partido. El Sevilla dejó sus miedos atrás y se fue al ataque sin complejos. Todo lo contrario que el Barça, que se limitó a conservar el balón con pocas ideas en ataque y sin ganas de correr más de la cuenta. Era como si se estuvieran reservando para el duelo del miércoles ante el PSG.

Luis Enrique preocupado

Suárez no estuvo fino

Cuando haces eso puedes perder, sobre todo si tu ‘9’ tiene un día tan nefasto como el que tuvo Luis Suárez. El delantero uruguayo, que ya había tenido una muy clara en la primera parte, desperdició dos ocasiones más y se fue al vestuario con un cabreo tremendo. Cabreo por su mala actuación personal, que no tuvo nada que ver con el cabreo que pilló otro miembro del tridente. Me refiero a Neymar, que abandonó el terreno de juego con mala cara y quejándose porque Luis Enrique le había sustituido para dar entrada a Xavi Hernández. Teniendo en cuenta que ante el Almería no jugó ni un solo minuto, se puede entender su hastío.

Error de Piqué y gol de Gameiro

El que la sigue la consigue, y así fue como el Sevilla estableció el 2-2 definitivo. Gerard Piqué se equivocó buscando un pase interior que no venía a cuento porque José Antonio Reyes estuvo más listo que nadie. El ex del Real Madrid recuperó el balón y se lo puso a Aleix Vidal en profundidad. El catalán se internó en el área todo lo rápido que pudo y con poco ángulo decidió dársela a Kevin Gameiro, que entraba por el segundo palo y no faltó a su cita con el gol.

Rakitic aplausos Pizjuán

El Madrid no falló

A todo esto, el Real Madrid había hecho sus deberes horas antes en el Santiago Bernabéu. Derrotó por 3-0 al Eibar con goles de Cristiano Ronaldo, Chicharito Hernández y Jesé. Carlo Ancelotti dio descanso a varios jugadores importantes pensando en el duelo de mañana ante el Atlético de Madrid y le salió bien.

Chicharito y Jesé

Dos puntos no son nada

Eso significa que la diferencia entre Barça y Madrid es de tan solo dos puntos. Si los catalanes vuelven a pinchar y el Madrid no falla, habrá cambio de líder. Y eso podría suceder este próximo fin de semana, ya que el Valencia visita el Camp Nou necesitado de puntos para estar en la Champions.

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