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Requisitos psicológicos para ser un buen futbolista

Lahm-Bayern
¿A cuántos conoces que no han llegado a ser futbolistas por no reunir una serie de condiciones psicológicas muy importantes? Si has jugado alguna vez a fútbol, seguro que a más de uno. No siempre llega a triunfar el más técnico o el más rápido. En el fútbol, como en muchos otros deportes, el factor psicológico desempeña un papel decisivo, y es por ello que algunos se quedan por el camino.

A continuación verás una lista de requisitos que en mi opinión son fundamentales, si bien es cierto que se puede llegar a la élite sin cumplir todos ellos. En todo caso, toma nota y trata de mejorar en estos aspectos para crecer como futbolista (y como persona).

Tener personalidad


No es tan fácil como parece. Tener personalidad está al alance de pocos, por lo menos jugando a ciertos niveles. No todos los que fichan por el Real Madrid o el Barça están preparados para ofrecer un buen rendimiento, ya que en ocasiones se dejan intimidar por un escenario tan imponente como el Santiago Bernabéu o el Camp Nou. Un caso bastante claro es el de Asier Illarramendi, que regresó a la Real Sociedad tras jugar partidos en los que le temblaban las piernas.

Con esto de la personalidad también me refiero a pedir el balón en los momentos difíciles, en esos en los que tu equipo te necesita. Eso es algo que suelen hacer jugadores como Leo Messi o Neymar, a los que no les importa echarse el equipo a sus espaldas cuando nadie encuentra el camino y el resultado es adverso.

Saber soportar la presión


Los futbolistas de élite están sometidos a una gran presión. Cobran mucho dinero y los aficionados rajan a la mínima. Eso por no hablar de los entrenadores y los directivos, que también juzgan a sus jugadores y toman decisiones drásticas. En el fútbol la memoria es muy corta y no puedes relajarte ni un momento, así que tienes que jugar bien siempre.

Uno de los casos que recuerdo es el de Bojan, que no fue capaz de soportar la presión cuando empezó a jugar en el primer equipo del Barça. Todo fue demasiado rápido y un día tuvo mareos y convulsiones tras un partido. Había sufrido un ataque de ansiedad y le costó mucho recuperarse. Tuvo que renunciar a la Eurocopa de 2008.

Ser paciente


En una alineación solo caben 11 jugadores y las plantillas suelen ser de unos 25 futbolistas. Eso significa que no es fácil ser titular. Lo que hay que hacer es tener paciencia y trabajar duro en los entrenamientos, además de aprovechar las oportunidades en los partidos. De nada sirve rajar y rebelarse contra el míster, porque al final lo único que se consigue es estar apartado y tener menos minutos.

Lucas Vázquez es un gran ejemplo de lo que es tener paciencia. El futbolista gallego del Real Madrid nunca ha levantado la voz para reclamar minutos, y eso que suele ser suplente. Zinedine Zidane está encantado con él porque nunca se queja y porque siempre que sale al campo lo da todo.

Compañerismo


Iker Casillas y Xavi Hernández son el mejor ejemplo de compañerismo. Los dos eran rivales porque uno jugaba en el Madrid y el otro en el Barça, pero en la selección siempre se llevaban muy bien y llegaron a poner orden en más de una ocasión cuando las cosas se calentaban más de la cuenta.

El compañerismo entres futbolistas de equipos distintos es más extraño, pero el que se vive entre futbolistas del mismo equipo es más habitual. Crear un buen ambiente en el vestuario no solo es motivante, sino que contribuye a que los resultados sean mejores.

Tener los pies en el suelo


No son pocos los futbolistas que se han echado a perder por no tener los pies en el suelo. Se me viene a la cabeza Mario Balotelli, del que decían que podía llegar a ganar un Balón de Oro. El italiano nunca se ha comportado como un profesional y por eso está jugando en el Niza. Su carrera deportiva va a menos y Mino Raiola, su representante, lamenta que no tenga la cabeza más amueblada.

En estos momentos, jugadores como Marco Asensio o Saúl Ñíguez, jóvenes promesas del fútbol español, deberían mantener la humildad necesaria para seguir creciendo sin dar pasos en falso. Creerse el mejor del mundo no te beneficia en absoluto, sobre todo si acabas de empezar.

Responsabilidad


A cualquier entrenador le gusta tener en su plantilla a futbolistas responsables, que se cuidan y trabajan para mejorar día tras día. Con eso me refiero a ser puntual, a no salir a altas horas de la noche y a llevar una dieta sana y equilibrada. Pep Guardiola siempre ensalzó la figura de Robert Lewandowski al hablar de este aspecto. Estaba encantado con él y seguro que le encantaría tenerlo en el Manchester City.

Capacidad de sacrificio


El talento innato es súper importante a según qué niveles, pero no menos importante es machacarse para mejorar. El fútbol es un deporte muy físico y eso significa que hay que dejarse la piel en los entrenamientos para seguir creciendo y dar la talla en los partidos. Eso es justo lo que se puede decir de Cristiano Ronaldo, que siempre entrena más tiempo de lo normal y no deja de cuidar su físico para estar en plena forma. Podríamos decir que las abdominales que tiene no le han caído del cielo.

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