Icono del sitio Liga Fútbol

Consejos para ser un buen árbitro de fútbol


Nunca he sido árbitro de fútbol y nunca querré serlo. Me parece que es un trabajo muy desagradecido, aunque a determinados niveles te compensa arbitrar por el dinero que puedes llegar a cobrar. Me refiero, cómo no, a los árbitros que pitan en ligas como la española, la inglesa o la italiana.

Para llegar hasta ahí, igual que para llegar a ser futbolista profesional, hay que subir una serie de escalones que no todo el mundo es capaz de subir. Hay que arbitrar bien durante muchas temporadas y demostrar que la imparcialidad es lo que te mueve. Pero no solo eso, sino que es fundamental tener buen ojo y buenas piernas para seguir de cerca todas las jugadas y no perderte absolutamente nada.

A continuación os comento algunas de las cualidades que creo que debe tener un buen árbitro de fútbol.

Personalidad

Si no tienes personalidad el partido se te puede escapar de las manos fácilmente. Los jugadores se te suben a las barbas y no hay nada que hacer. Hay que imponerse desde el primer minuto y dejar claro quién manda. Eso no significa sacar tarjetas a diestro y siniestro. Una simple mirada o un par de palabras convincentes es suficiente para que los jugadores te respeten.

Buen físico

Para estar en todas tienes que tener un buen físico. Los campos de fútbol son de una dimensión considerable y 90 minutos pueden hacerse muy largos, sobre todo si los dos equipos toman la iniciativa por igual y se producen contraataques rápidos a ambos lados del campo.

En España los árbitros de Primera División deben superar el famoso Test de Cooper, una prueba de resistencia que dura 12 minutos. Para aprobarla, es obligatorio llegar a los 2.700 kilómetros recorridos.

Está bien que sea así, ya que un árbitro recorre de media unos 19 kilómetros por partido, 8 más que cualquier otro jugador.

Olvidarse del afán de protagonismo

El típico árbitro protagonista no llega muy lejos en el mundo del fútbol. Los protagonistas deben ser los jugadores. Cuando eso no es así, todo el mundo está pendiente de lo que va a señalar el colegiado, que normalmente pierde los papeles y no pita con el reglamento en la mano.

No hay nada peor que un árbitro protagonista. El secreto de un buen árbitro es pasar desapercibido. Si nadie habla de él es que ha hecho muy bien su trabajo.

No dejarse llevar por las emociones

Puede que prefieras que gane uno de los dos equipos, pero eso no debe influir en tu arbitraje. Un buen árbitro pita lo que ve y nada más. Si eres del Barça y pitas al Barça, no tienes que echarle una mano. Lo mismo pasa si eres del Madrid y pitas al Madrid.

Por otra parte, una mala experiencia en un estadio o un comentario desagradable de un jugador no debe cambiarte. No debes perjudicar a nadie por algo personal. Ante todo hay que tomar decisiones sensatas.

Ser dialogante

Para terminar, hay que hacer un llamamiento al diálogo. Ser de tarjeta fácil no te convierte en un árbitro muy respetado. En todo caso te tendrán miedo por tu forma de actuar, pero no serás el preferido para pitar partidos de alto voltaje. Para ello debes mostrarte dialogante, pero siempre demostrando quién es el que tiene la última palabra. Si tienes personalidad y eres dialogante, como el gran Pierlugi Collina, tienes muchas posibilidades de triunfar en el mundo del arbitraje.

Salir de la versión móvil