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Consejos para ser un buen centrocampista defensivo

Yaya Toure
La de centrocampista defensivo es una de las posiciones más sacrificadas que existen en el mundo del fútbol. Normalmente no se llevan la gloria tras una victoria porque el trabajo que hacen es un trabajo oscuro. Quien juega en esa posición debe bajar a la mina cada domingo para presionar, dirigir a sus compañeros, mantener el orden y recuperar balones. Todo ello sin olvidar lo importante que es darle salida al balón sin complicarse la vida.

A continuación te voy a decir cuáles son los requisitos que creo que debe cumplir un buen centrocampista defensivo. Si consideras que me he dejado alguno por el camino, solo tienes que dejar un comentario y lo añadiré en caso de considerarlo oportuno.

Concentración


Es una posición que requiere la máxima concentración. Quizás no tanto como un portero, pero casi. El centrocampista que juega más atrasado las ve venir y debe mandar a sus compañeros. Es el encargado de mantener el equilibrio y no puede equivocarse a la hora de cortar un balón o sacarlo jugado por el suelo. Cualquier pase fallido, dependiendo del rival, puede ser sinónimo de gol en contra.

Un jugador que brilla por su concentración en esa posición es Xabi Alonso. El actual ‘3’ del Bayern de Múnich se toma muy en serio todos los partidos y no deja de hablar con sus compañeros para corregir errores como si fuera una extensión del entrenador dentro del campo.

Buena colocación


De nada te sirve ser muy rápido y estar concentrado si no sabes colocarte en el campo. Es la base para rendir a un buen nivel en posiciones defensivas, así que hay que saber bascular y nunca se puede perder de vista la marca, sobre todo si el entrenador te ha encomendado la misión de ahogar la salida del balón emparejándote con el mediapunta del equipo rival.

Un especialista en colocación es Javier Mascherano, que dio todo un recital durante el Mundial de Brasil. No es el más rápido, ni tampoco el más alto, pero se las lleva todas porque sabe leer muy bien el juego y se posiciona a las mil maravillas. Eso le permite anticiparse en muchas jugadas.

Agresividad


Un centrocampista defensivo sin un punto de agresividad es un centrocampista defensivo a medias. Nunca hay que sobrepasar los límites del reglamento, pero siempre hay que poner la marcha más alta y contagiar a los compañeros. Hay que presionar con intensidad y nunca se puede entrar flojo a un balón divido. De lo contrario, el rival siempre se los lleva e incluso es posible hacerse daño.

En este sentido me gustaría destacar a Bruno Soriano. No solo es uno de los mejores de la Liga por el trato que le da al balón. También brilla por su mentalidad cada vez que salta al verde, la misma que hace que el Villarreal sea uno de esos equipos que te pueden asfixiar en el centro del campo.

Sencillez


En esta posición no hay que rifar el balón. No hay que arriesgar más de la cuenta y hay que dejar que sean otros centrocampistas los que empiecen la jugada de ataque. Cortar y pasar, cortar y pasar. Ésa debe ser la misión de un medio que juega por sus cualidades defensivas. Todo ello sin que a uno le queme el balón.

Un gran ejemplo de sencillez lo podemos encontrar en la figura de Sergio Busquets. Tiene mucha calidad y sabe siempre lo que tiene que hacer con el balón en los pies. Es verdad que a veces parece arriesgar más de lo necesario, pero pocas veces pierde el balón porque rápidamente se lo entrega a otros jugadores más peloteros como Xavi, Rakitic, Iniesta o Messi.

Carácter


Todos los jugadores de fútbol necesitan carácter para triunfar, pero en la posición de centrocampista defensivo es algo que te hace ganar muchos puntos. Mandas, te enfadas, animas, protestas… Si tienes carácter tienes alma, y si tienes alma es probable que tu equipo también la tenga.

Un equipo con carácter es el Atlético de Madrid. No es de extrañar teniendo en cuenta que Gabi, su capitán, maneja todos los hilos desde el centro del campo. Es como si el Cholo Simeone estuviera jugando, y de hecho hay más motivos que los de su carácter para pensarlo, ya que el argentino también llevaba el número ’14’ cuando defendía la camiseta rojiblanca.

Sacrificio


Si te toca jugar en esta posición te toca sudar. Hay partidos más plácidos que otros porque no es lo mismo tener el balón que tener que correr detrás del balón. Lo sabe Busquets, que en la época dorada del Barça no ha tenido que correr tanto como le habría tocado correr en otras épocas porque siempre han tenido la posesión del balón. Sin embargo, el centrocampista defensivo siempre suele ser uno de los que más kilómetros recorre a lo largo de un partido.

Aquí no he tenido dudas a la hora de elegir un tipo sacrificado. Todavía me acuerdo de Claude Makélélé y el gran trabajo que hizo en el Real Madrid de Vicente del Bosque. Las estrellas atacaban y él defendía prácticamente solo contra el mundo. Era un currante nato, un jugador imprescindible al que pocas veces se le reconocía deportiva y económicamente. Por eso en verano de 2003 se marchó rumbo a Londres para jugar en el Chelsea que por aquel entonces entrenaba el italiano Claudio Ranieri.

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