La mayor sequía goleadora de Cristiano Ronaldo

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Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo no es delantero centro. Esa es una verdad como un templo, pero igual de cierto es que necesita el gol para vivir. Por eso en la capital de España les preocupa que no haya marcado en ocho de los nueve partidos que ha disputado esta temporada. Ni con el Real Madrid ni con Portugal está demasiado fino de cara a puerta, y eso que sigue generando ocasiones de gol.

Benítez no tiene dudas

Esto último es lo que tranquiliza a Rafa Benítez, que está convencido de que acabará marcando. Otros, sin embargo, con tal de echar cizaña ya empiezan a escribir un guión diabólico que describe el futuro más inmediato del portugués, a quien ven enfadándose con el técnico madrileño por haberle dado más protagonismo a Gareth Bale.

Sea como sea, lo que está claro es que solo ha visto puerta en un partido amistoso ante el Manchester City. Batió a Joe Hart de milagro y desde entonces no ha vuelto a celebrar un gol. Eso pasó el 24 de julio, así que ya ha llovido mucho. Puede parecer poco tiempo para un futbolista normal, pero para un fenómeno como él es demasiado.

Cristiano Ronaldo

No celebra los goles de sus compañeros

Ante el Betis no pudo sumarse al festín. Golearon por 5-0 y se quedó sin premio. Remató seis veces (cuatro a puerta) y se marchó a la ducha cabizbajo por no haber podido celebrar su primer tanto en Liga. Tal vez por ello se le vio demasiado desganado a la hora de felicitar a sus compañeros cuando los goles iban cayendo. En ese sentido es demasiado egoísta y alguien debería decírselo.

Que con Portugal tampoco haya marcado en dos partidos también es noticia. Es el máximo goleador de la historia de su selección con 55 dianas en 120 partidos y no vio puerta ni ante Albania ni ante Francia.

Nueva oportunidad

Sea como sea, este sábado le van a tener mucho miedo en campo del Espanyol. Allí marcó tres goles a finales de la temporada pasada. No se fue a la ducha con una sonrisa de oreja a oreja de milagro, porque Pepe le recordó que acababan de perder la Liga. Es el egoísmo en persona, y ese egoísmo se puede transformar en mal humor si no es capaz de ver puerta pronto.

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