Cristiano fulmina el sueño del Atlético con un ‘hat-trick’

Cristiano-Ronaldo-celebrando-el-3-0
Lo dijo y lo logró. Cristiano Ronaldo, quien probablemente sea el deportista con la mentalidad más ganadora de la historia, acabó con el Atlético de Madrid con un trío de goles que agrandan todavía más su leyenda. Al portugués, vendido por un Real Madrid que no quiso complacerle a nivel contractual, hay que reconocerle el mérito de ser el típico jugador que tira del carro en partidos importantes, cosa que no pueden decir los rojiblancos de Antoine Griezmann.

Griezmann, no te compares con los más grandes

El delantero francés, al igual que sus compañeros, estuvo desaparecido durante los 90 minutos. Solo disparó una vez a puerta y estuvo demasiado apagado. Espero que no vuelva a decir que puede comer en la misma mesa que Leo Messi y Cristiano, porque con todos mis respetos todavía está a años luz de los dos mejores jugadores de la última década.

La bestia negra del Atlético

El cuarto triplete de CR7 al Atlético fue el más doloroso de todos. Los del Cholo Simeone, que todavía conservan alguna opción de ganar LaLiga, pensaban en la Champions más que nunca a sabiendas de que la final se jugará en el Wanda Metropolitano. Hicieron las cosas muy bien en el partido de ida, pero la racanería que todos esperábamos les pasó factura en Turín ante una Juventus que se volcó desde el primer minuto.

Cristiano estrenó el marcador en la primera parte con un gran cabezazo. Fue a por el balón con todo y batió a Jan Oblak prácticamente a bocajarro. Ya en el segundo tiempo, igualó la eliminatoria con otro cabezazo, esta vez aprovechando un centro que le cayó desde la banda derecha. El portero esloveno llegó a despejar la pelota, pero la tecnología que se utiliza hoy en día para determinar si el balón ha rebasado la línea de gol aprobó el 2-0.

Cristiano-feliz
Ya en el tramo final, cuando parecía que el partido se iba a ir a la prórroga, un innecesario penalti de Correa sobre Bernardeschi acabó con Cristiano frente a Oblak a 11 metros de distancia. El portugués lo lanzó por el lado que más le gusta y con una potencia a la que nos tiene acostumbrados. Lo celebró por todo lo alto y todo el mundo se rindió a esa sed insaciable que le permite seguir siendo un futbolista único con 34 años.

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