El Barça doblega a un Madrid demasiado miedoso


No fue ni de lejos uno de los mejores Clásicos que hemos visto en los últimos años. Ni el Barça ni el Madrid estuvieron finos, algo que lamentamos todos los aficionados al fútbol que esperábamos ver un gran partido con tanta estrella sobre el césped. Sobre todo lamentamos el nivel de acongojamiento de un Carlo Ancelotti que decidió salir al Camp Nou con cinco defensas, algo que no entraba en ninguna quiniela.

Planteamiento ultra defensivo

El técnico italiano planteó el partido como si su plantilla fuera la del Rayo Vallecano, con todos mis respetos hacia el club madrileño. Colocó a tres centrales y a Dani Carvajal y Marcelo por las bandas. Se podía pensar que ambos serían como puñales incorporándose al ataque, pero los blancos estaban por otra labor durante los primeros 45 minutos.


Solo les faltó aparcar el autobús delante de la portería de Diego López. Renunciaron a tener el balón por completo y el Barça se sintió cómodo jugando a lo suyo. A decir verdad los catalanes jugaron un partido bastante flojo, pero fue suficiente ante un Madrid que reaccionó demasiado tarde.

Neymar abre la lata

El primero lo anotó Neymar en una jugada en la que tuvo un tanto de suerte en el disparo. Recibió libre de marca (no sé qué hacía Carvajal cerrando tanto teniendo en cuenta que por el centro había tres centrales), levantó la cabeza y la puso por debajo de las piernas del canterano. Diego López no se lo esperaba y no pudo hacer nada para evitar el 1-0 tras un leve toque que imposibilitó su reacción.


A partir de ahí poco más. El Madrid no disparó ni una sola vez entre los tres palos en la primera parte y el Barça tampoco estuvo excesivamente acertado. Tan solo Leo Messi pudo anotar el 2-0 tras una buena jugada en la que acabó cruzando el balón en demasía. Fue de lo poco que vimos ayer del argentino, ya que estuvo incluso más apagado que Cristiano Ronaldo.

En la segunda parte las cosas cambiaron. Ancelotti se dio cuenta de que no se podía jugar como un equipo pequeño. Teniendo jugadores con tanta calidad tienes que ir a por todas, jugar de tú a tú y esperar tus opciones. Y así fue. Los blancos presionaron más y tuvieron más el balón. Las ocasiones llegaban y el Camp Nou no lo veía claro.

Cambios necesarios

También fueron decisivos los cambios que llevó a cabo. Sentó a Gareth Bale (como si no hubiera jugado) y en su lugar entró un Karim Benzema que lo hizo todo bien. Solo le faltó redondear su gran tarde con un disparo desde fuera del área que se estrelló en la cruceta. Asier Illarramendi también entró por un Sergio Ramos que cuando el Madrid tenía la pelota jugaba de pivote defensivo. Un experimento que yo todavía no me explico.


El Madrid acarició el empate a uno, pero en un contraataque Alexis Sánchez estableció el 2-0. No se atrevió con Raphael Varane en el uno contra uno, pero optó por una sutil vaselina ante la que nada pudo hacer un Diego López que estaba algo adelantado por si el chileno regateaba al francés y tenía que ir a por él. El Camp Nou se puso en pie para celebrar el gol de uno de los hombres más criticados en Can Barça.

El Madrid no se vino abajo y remó hasta el último minuto. Jesé, que había entrado por un desafortunado Ángel Di María (sigo pensando que corre como pollo sin cabeza y poco más), acortó distancias en el tiempo de descuento tras una gran asistencia de Cristiano Ronaldo. Disparó centrado, pero fue suficiente para superar a un Víctor Valdés que hasta el momento había estado correcto.

Polémica arbitral

Durante el partido hubo polémica. Varias decisiones arbitrales que se pueden discutir. Undiano Mallenco se equivocó en más de una ocasión, pero no creo que su actuación influyera en el resultado final. Y si hubiera influido, sería lo de siempre: unos días te dan y otros te quitan. Lo de Cristiano y Ancelotti al final del partido, llorando al más puro estilo Mourinho, no es más que una forma de justificar la derrota sin hacer autocrítica. Esa autocrítica es la que deberían hacer muchos madridistas que a día de hoy todavía siguen hablando del árbitro.

Ancelotti y el fútbol espectáculo que predica


Hablando de autocrítica, me gustaría saber por qué Isco últimamente no juega. Es verdad que en los últimos compromisos del Madrid estuvo desaparecido, pero no menos cierto es que ha sido uno de los jugadores más decisivos durante el arranque de la temporada. Entonces… ¿por qué no juega ni un solo minuto? Me da la impresión de que a Ancelotti no le gustan los jugadores con magia. Se cargó a Mesut Özil (o al menos eso dijo) y ahora pasa de Isco. Está claro que le van más los jugadores tipo Gennaro Gattuso, lo cual es una pena para el espectador.

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