España gana a Georgia y se clasifica para el Mundial de Brasil


La selección española defenderá su estrella de campeona del mundo en el próximo Mundial de Brasil que arrancará en el mes de junio de 2014. Los hombres dirigidos por Vicente del Bosque no tuvieron demasiados problemas para derrotar a una débil Georgia que llegó a Albacete con un planteamiento que ya no nos sorprende. Se encerraron atrás para no sufrir una goleada e intentaron dar la campanada con alguna contra o jugada a balón parado. No les salió bien porque perdieron por 2-0.

Buen partido en líneas generales

Hubo algún que otro cambio destacable en la alineación. Iker Casillas volvió a la portería y Alberto Moreno lo bordó siendo el dueño de la banda izquierda. Jesús Navas empezó como extremo derecho y Álvaro Negredo se colocó en punta en detrimento de Michu. En banda derecha, como lateral, estuvo Juanfran, un futbolista que para mi pequeño entender le da mil vueltas a Álvaro Arbeloa.

El primero llegó en el minuto 26. Andrés Iniesta y Pedro combinaron a las mil maravillas en la frontal del área y el balón terminó llegando a Negredo, que con la caña preparada no desaprovechó la ocasión para batir a Loria. Con el 1-0 se llegó al descanso, aunque España pudo marcar algún que otro gol más.


Tras la reanudación llegó la hora de Juan Mata. El mediapunta del Chelsea entró en escena por Pedro y no tardó mucho en anotar el 2-0 tras una jugada un tanto extraña que acabó con un potente disparo ante el que nada pudo hacer Loria. La fiesta estaba servida y ya solo quedaba disfrutar de los últimos minutos, los que por cierto jugaron Isco y Koke, dos futbolistas que están llamados a coger las riendas de la selección cuando Andrés Iniesta y Xavi cuelguen las botas.

Iniesta y Casillas, ídolos en Albacete

El Carlos Belmonte se rindió ante Iniesta y Casillas. El primero porque es de Fuentealbilla y nos dio el único Mundial que tenemos. El segundo porque es uno de los tipos más queridos de España y necesita cariño. Los dos no se cansaron de aplaudir a la grada para demostrar que el afecto es recíproco.

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