Cosas que hace un futbolista inteligente

Cruyff y Guardiola
Sí, es verdad que para jugar al fútbol no hay que ser Albert Einstein. Existen cientos de ejemplos que lo demuestran, pero eso no quita que la inteligencia sea un aspecto a tener muy en cuenta. Se lo pueden preguntar a Johan Cruyff, que sin ser nada del otro mundo físicamente era capaz de destacar por encima de todos tirando de coco, astucia y picardía.

Por eso mismo he decidido elaborar una lista de cosas que hace todo futbolista inteligente. Cosas que cualquier jugador debería hacer partido tras partido si quiere evolucionar.

Se anticipa

Es una cualidad que solemos encontrar en los defensas con más talento, pero eso no quiere decir que sea exclusiva de esa demarcación. Te puedes anticipar a un delantero que está de espaldas a la portería rival para interceptar un pase, pero también te puedes anticipar a un rechace que queda muerto en el área para fusilar al portero rival antes de que alguien despeje el balón.

Mascherano
Anticiparse es saber leer el juego, y eso es algo que se mejora con la experiencia. Hay jugadores con poca presencia física que parecen estar en todas partes por el simple hecho de saber colocarse bien para llegar a todo antes que sus oponentes. Un claro ejemplo de ello es Javier Mascherano, que con sus 1,75 metros de altura es capaz de ganar balones aéreos ante adversarios que miden 10 centímetros más.

Protesta en su justa medida

¿De qué sirve protestar? De nada. Cuando el árbitro ha tomado una decisión es inútil comerle la oreja. Rara vez rectifican y en ocasiones te puedes llevar una tarjeta amarilla, o incluso roja si te dejas llevar por la pasión como Gerard Piqué en el partido de vuelta de la Supercopa de España. Es mejor hacerse amigo del árbitro y estar centrado en el partido, porque entrar en un bucle de protestas puede ser contraproducente.

Huntelaar

Se dosifica

Eso de presionar a un central como un loco cuando eres el único punta y los medios no acompañan no es algo inteligente. Los jugadores con cabeza saben cuándo hay que ir a presionar y no recorren metros por amor al arte. 90 minutos son muchos minutos y conviene tener las piernas frescas durante el máximo tiempo posible. Un delantero que presiona puede robar balones, pero se puede quedar sin gasolina a la hora de la verdad, cuando debe encarar a un defensa para marcar. Las piernas empiezan a pesar y el oxígeno no llega con tanta facilidad al cerebro. A uno se le nublan las ideas.

Con esto no quiero decir que no haya que presionar. Hay que hacerlo, e incluso es recomendable que el punta muerda a los centrales, pero siempre cuando el resto del equipo decide presionar arriba cerrando todas las salidas (laterales, pivotes…).

Aprovecha los errores del rival

La de partidos que se resuelven por culpa de un error. Incluso en la élite se producen pifias que deciden partidos y campeonatos. Un mal despeje del central, una cesión demasiado floja del lateral, un portero que no bloca el balón, un centrocampista que la pierde y provoca un contraataque… Para que los errores acaben en gol, siempre hay que estar atento. Y ahí es donde entra la inteligencia de cada jugador a la hora de oler sangre.

Raul Gonzalez Cosmos

No se confía

¿Recuerdas aquella final de la Champions League que disputaron el Milan y el Liverpool en Estambul? Puede que algunos jugadores italianos se confiaran más de la cuenta cuando ganaban 3-0 al descanso. Acabaron llorando porque los ingleses nunca perdieron la fe y aprovecharon su relajación. No fue algo inteligente dormirse antes de llegar al minuto 90.

En el fútbol hay que estar siempre alerta, y por eso creo que Pep Guardiola (un tipo inteligente) hace bien cuando advierte de la dificultad de un equipo modesto o cuando no da por hecha la clasificación en una eliminatoria pese a ganar con contundencia el partido de ida. Se pasa de precavido en las ruedas de prensa, pero más vale eso que vivir un episodio dramático.

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